Me encanta la Navidad. Amo sus luces, sus destellos, sus rincones encendidos. Pero este año no pienso ir a ver ningún encendido.
Porque mientras las calles brillan, yo conozco demasiadas casas en penumbra. Hogares donde viven personas mayores dependientes que llevan más de un año esperando un SAD municipal que nunca llega. Un servicio paralizado —por contratos, por falta de empresas, por razones que nadie explica con claridad— pero que sí deja una consecuencia nítida: vidas suspendidas, rutinas imposibles, dignidades heridas.
Es inhumano. Gente que no tiene a nadie para acompañar sus ABVD, personas que deben improvisar la vida mientras la precariedad del servicio de ayuda a domicilio roza lo inverosímil.
Y mientras todos ríen, sueñan, bailan y cantan entre villancicos y luces perfectas, hay quienes sobreviven a la soledad más cruda en esta ciudad, en toda Gran Canaria, esperando una mano que no llega porque el presupuesto prefiere adornos que no calientan a nadie.
Sobran decoraciones. Faltan manos solidarias.
Mientras unos aplauden en los espectáculos navideños, otros se preguntan si mañana podrán levantarse, prepararse un plato, o simplemente bañarse.
Y así… yo no juego. No puedo celebrar cuando la luz que falta es la que de verdad sostiene la vida.
Hoy 25 de Noviembre con motivo del día Internacional para la eliminación de la Violencia Contra la Mujer en el Mundo, he elaborado un pequeño poema, inspiración de algunos que he encontrado por la web
Y éste es el resultado:
“Que no nos apaguen” Nos dijeron que calláramos, que el silencio era prudencia, que bajar la mirada era parte de la convivencia. Pero crecimos. Y aprendimos a nombrar cada herida, cada sombra, cada miedo que llevaba su nombre. Hoy hablamos. Porque hablar es existir. Porque existir es resistir. Porque resistir es también amar a todas las que ya no pueden. No queremos más minutos de silencio. Queremos vidas enteras, libres, seguras, nuestras. Que no nos apaguen. Que no nos quiten la luz. Que nunca más una mujer tenga que aprender a ser valiente para seguir viva.
Me seducen las mentes: la escena de Dante en Martín (H), homenaje a Eusebio Poncela
Hay películas que dejan huella no solo por su trama, sino por pequeños destellos que se vuelven eternos. Una de ellas es Martín (H), dirigida por Adolfo Aristarain en 1997.
La historia gira en torno a la relación conflictiva y a la vez tierna entre Martín, un director de cine argentino exiliado en España (interpretado por Federico Luppi), y su hijo adolescente Martín (H), encarnado por Juan Diego Botto. La película explora la complejidad de los vínculos familiares, el exilio, las contradicciones ideológicas y las heridas emocionales que arrastran dos generaciones distintas.
Entre esa trama de desencuentros y reconciliaciones surge un personaje secundario pero inolvidable: Dante, interpretado por Eusebio Poncela. Bohemio, lúcido y con un discurso magnético, es quien regala una de las escenas más recordadas del cine argentino.
La escena de Dante
En medio de una conversación, Dante pronuncia un monólogo que ha quedado grabado en la memoria de muchos espectadores:
> «A mí no me atraen un buen culo, un par de tetas o una polla así de gorda… me seducen las mentes, me seduce la inteligencia».
Y más adelante remata:
> «Me seduce una cara y un cuerpo cuando veo que hay una mente que los mueve que vale la pena conocer».
Con esas frases, Dante desmonta la lógica superficial del deseo y plantea algo mucho más profundo: que lo verdaderamente erótico, lo que nos atrapa de manera duradera, no es el cuerpo en sí mismo, sino la mente que lo habita.
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El valor de ese mensaje
Esa escena no es solo un discurso provocador: es un manifiesto sobre el poder de la inteligencia como fuerza de atracción. Dante no reniega de lo físico, pero establece una jerarquía clara: la belleza sin pensamiento se agota pronto, mientras que una mente brillante enciende un magnetismo que no se apaga.
Lo que hace grande al guion de Aristarain es que logra que esta reflexión no suene como una lección, sino como una confesión íntima, casi un secreto susurrado con la intensidad de quien vive a contracorriente.
Cómo me llega a mí
Cuando vi esa escena sentí que ponía en palabras lo que yo misma siento. Lo físico puede gustar, puede atraer en un primer instante, pero lo que de verdad me seduce es la mente. Esa chispa que se revela en una conversación, en una idea inesperada, en la forma de mirar el mundo.
Una mente inteligente es, para mí, la mayor forma de seducción. Lo que me atrapa no es solo un cuerpo bonito, sino esa manera de pensar que lo sostiene. Es esa inteligencia viva, curiosa, inquieta, que despierta en mí admiración y deseo al mismo tiempo.
Por eso considero que la escena de Dante es una genialidad: porque dice con crudeza y belleza lo que muchos sentimos y no siempre nos atrevemos a confesar.
Un cierre necesario
Quizá sea porque, en el fondo, la inteligencia nos conecta con lo más humano: la capacidad de imaginar, de crear, de cuestionar y de soñar. Cuando alguien me cautiva desde su mente, no solo me atrae, me transforma. Me obliga a mirarme de otra manera, a aprender, a crecer.
El deseo físico puede ser intenso pero efímero; el deseo intelectual, en cambio, enciende un fuego que no se apaga con facilidad. Se alimenta con cada palabra, con cada gesto cargado de significado, con cada silencio compartido que no necesita explicación.
Eso es lo que convierte la escena de Dante en un momento tan poderoso: no habla de sexo, habla de seducción en su sentido más amplio, profundo y verdadero. Habla de lo que queda cuando todo lo demás se desvanece.
Un homenaje a Eusebio Poncela
El pasado 27 de agosto despedimos a Eusebio Poncela, un actor cuya presencia y talento marcaron el cine y el teatro español. Su interpretación de Dante en Martín (H) nos regaló una de esas escenas que quedan grabadas para siempre, un monólogo que habla de la seducción de la mente, de la inteligencia y de la profundidad del ser humano.
Para mí, esa escena siempre será un recordatorio de que lo que realmente nos atrae y nos conmueve no es lo superficial, sino la fuerza de una mente brillante y auténtica. Eusebio Poncela encarnó esa idea con intensidad, honestidad y carisma, enseñándonos que la verdadera seducción reside en el pensamiento, en la curiosidad y en la sensibilidad.
Gracias, Eusebio, por cada personaje, cada mirada, cada palabra. Tu legado perdura en nuestras emociones, en nuestras memorias y en cada escena que nos hizo sentir y reflexionar. 🌹
Crónica de una tarde que no estaba en mis planes y terminó tocando algo esencial en mí
Salí del trabajo con la intención de volver a casa, como cualquier otro día. Sin embargo, algo llamó mi atención al pasar por la Plaza de la Música: un escenario, movimiento, personas reunidas, un cartel amarillo con palabras que me atraparon al instante: “Festival de las Ideas y la Cultura”, organizado por ElDiario.es y Canarias Ahora.
Lo que vino después no lo planeé. Simplemente seguí el impulso. Y no solo asistí al festival, sino que acabé haciéndome socia de ElDiario.es. Un gesto pequeño pero poderoso. Porque hay decisiones que no nacen de la lógica, sino de la coherencia interna. De lo que te define por dentro.
Infiltrada en la verdad
La primera actividad que presencié fue la obra de teatro “Infiltrado en Vox”, una representación valiente, provocadora, necesaria. Más que una obra, fue un espejo que muestra el peligro de la banalización del odio, de cómo las estructuras extremistas se infiltran en las instituciones bajo una aparente normalidad. Me removió. Me hizo pensar. Y eso es lo que debe hacer el arte.
Después vino el humor ácido, el delirio lúcido y necesario de Revista Mongolia. Ironía en estado puro, crítica sin anestesia. Un soplo de libertad para los que no encajamos en lo políticamente correcto. Me reí, sí. Pero también entendí que la risa puede ser trinchera.
Una pasión sin título
En medio de todo eso, algo más profundo me atravesaba: mi relación con el periodismo. No tengo un título en comunicación, pero llevo años sintiendo que el periodismo me habita. Porque siempre he querido entender, contar, denunciar, indagar. Porque me conmueve la verdad, incluso cuando duele. Porque cuando un medio de comunicación se atreve a mirar donde otros callan, algo en mí se alinea.
Y por eso me hice socia de ElDiario.es esa misma tarde, de forma casi instintiva. Como quien no puede quedarse al margen. Como quien comprende que apoyar el periodismo independiente no es una moda, sino un compromiso con la democracia, con la justicia social, con la libertad de pensamiento.
Cuando la cultura también es resistencia
Este festival, que continúa el fin de semana con debates sobre el futuro del periodismo, el turismo y la deriva política de Europa, me parece un oasis en medio del ruido. Un espacio para las ideas, para el pensamiento crítico, para la rebelión de la geografía, como reza su lema. Y me reconecta con algo que a veces olvido: que la cultura también es una forma de lucha.
Lo que empezó como una simple caminata tras salir del trabajo, se convirtió en un recordatorio de quién soy y qué defiendo. Porque hay tardes que no se planean… pero te devuelven a ti misma.
🟡 Gracias a ElDiario.es, Canarias Ahora y a todas las personas que creen que pensar sigue siendo un acto revolucionario. 📍 Festival de las Ideas y la Cultura – Las Palmas de Gran Canaria, junio de 2025
Asistí a una de las charlas del ciclo “Envueltos en una llama roja” en el Centro de Arte La Regenta. La ponencia “Pezones al ajillo. Gastroerotismo en la obra de Bigas Luna” impartida por Gonzalo M. Pavés(Profesor en la ULL) fue una auténtica revelación.
Descubrí una nueva dimensión de Bigas Luna: más allá del director, un verdadero artista del símbolo y el deseo. Su forma de representar el erotismo, el cuerpo, la comida y la cultura popular española es una mezcla provocadora, cargada de crítica y de belleza visual.
Vimos fragmentos de Jamón Jamón, Huevos de Oro, Caniches… y fue imposible no quedarse fascinada por el uso tan intencionado de los objetos, los cuerpos y los colores. Un viaje entre lo instintivo y lo simbólico.
El Ojo
El ojo es un símbolo cargado de significados, y que aparezca de forma recurrente en la obra de Bigas Luna no parece casualidad.
En su cine, el ojo puede interpretarse de varias formas:
Mirada deseante y mirada vigilante: Bigas Luna juega mucho con la idea del deseo —quién mira, cómo se mira, y qué se desea—. A veces el ojo representa el erotismo, otras veces una mirada crítica o incluso controladora.
Símbolo de conciencia o revelación: Como el Ojo de Horus (protección, poder, salud) o el ojo masónico (el ojo que todo lo ve), puede interpretarse como un símbolo de sabiduría o de observación omnipresente. Quizá Bigas Luna lo usaba también como un guiño al espectador: «te estoy mostrando algo, pero tú también estás siendo observado.»
Elemento estético y provocador: Como artista visual, usaba el cuerpo y los símbolos para crear impacto. El ojo, en su forma física y simbólica, es muy potente y sensual si se coloca en determinados contextos (piensa en planos cercanos, lágrimas, miradas fijas…).La asociación con lo esotérico no es descabellada. Bigas Luna tenía una dimensión profundamente simbólica, y no sería raro que integrara referencias de ese tipo para enriquecer sus capas de lectura. La asociación con lo esotérico no es descabellada. Bigas Luna tenía una dimensión profundamente simbólica, y no sería raro que integrara referencias de ese tipo para enriquecer sus capas de lectura.
El ojo como símbolo en la obra de Bigas Luna
Conexiones simbólicas: Ojo de Horus y el Ojo de la Providencia
El Ojo de Horus en la mitología egipcia simboliza protección, salud y poder. Por otro lado, el Ojo de la Providencia, también conocido como el «ojo que todo lo ve», es un símbolo asociado con la vigilancia divina y la iluminación espiritual, y ha sido adoptado por diversas corrientes esotéricas, incluida la masonería.
Aunque no hay evidencia directa de que Bigas Luna incorporara estos símbolos específicos en su obra, la utilización del ojo como elemento central sugiere una exploración de temas similares: la percepción, la conciencia y la relación entre el observador y lo observado.
Conclusión
La presencia del ojo en la obra de Bigas Luna va más allá de lo estético; es un símbolo cargado de significados que invita a reflexionar sobre la naturaleza de la mirada, el deseo y la percepción. Si bien no se puede afirmar con certeza que haya una conexión directa con símbolos como el Ojo de Horus o el Ojo de la Providencia, las similitudes temáticas sugieren una posible influencia o, al menos, una resonancia simbólica compartida.
Bigas Luna solía transitar terrenos provocadores y moralmente incómodos a propósito. No lo hacía de forma gratuita, sino como parte de una crítica y exploración de los instintos humanos, las obsesiones, y la hipocresía de ciertas normas sociales.
1. Zoofilia en Caniches (1979)
En esta película, que es de sus primeras y más experimentales, hay una carga muy fuerte de crítica a la represión sexual y a los absurdos de la burguesía. Los caniches y su interacción con los humanos reflejan una especie de paralelo entre el deseo reprimido, la domesticación del instinto y lo grotesco de ciertos comportamientos sociales.
Los guiños a la zoofilia pueden interpretarse simbólicamente más que literalmente: no se trata tanto de representar ese acto como de aludir al colapso de las fronteras entre lo animal y lo humano, lo racional y lo instintivo.
2. Pedofilia en La Teta y la Luna (1994)
Esta película, narrada desde la perspectiva de un niño, tiene un enfoque profundamente subjetivo. El deseo del niño por los pechos maternos y su atracción hacia una mujer adulta se presentan como parte de su despertar sexual. El enfoque es provocador porque no suaviza ni censura esa perspectiva infantil-erótica.
Bigas Luna no legitima la pedofilia, sino que explora un tema tabú: cómo el deseo y la curiosidad erótica surgen en la infancia, algo que suele incomodar profundamente a la sociedad. Lo hace, sí, desde un lugar estéticamente estilizado, pero sin el filtro moral tradicional.
¿Qué busca Bigas Luna con esto?
Provocar reflexión. Pone al espectador en una posición incómoda para cuestionar normas, repulsas y deseos.
Desenmascarar lo reprimido. Usa lo grotesco, lo erótico y lo simbólico para poner en evidencia los impulsos que la cultura tiende a esconder o negar.
Forzar una lectura más allá de lo literal. Sus películas son más alegorías que narraciones planas.
Gracias a @laregenta.gc por estos espacios que enriquecen y remueven.
Quien asista a los conciertos que regularmente ofrecen el Conservatorio Superior de Música de Canarias (CSMC) y las Escuelas Municipales de Música de nuestras islas, podrá percibir algo más que talento: podrá sentir el latido vivo de una tierra que ha cultivado el arte a lo largo de los siglos y que hoy, con renovada fuerza, sigue apostando por el crecimiento humano y cultural a través de la música.
El Conservatorio, con su sede en Las Palmas de Gran Canaria, se ha convertido en un auténtico vivero de artistas de altísimo nivel. Cada recital, cada actuación, cada «Domingo Musical» en lugares como el Gabinete Literario, es una confirmación de la calidad y la entrega de estos jóvenes músicos que, día a día, perfeccionan su arte y enriquecen el patrimonio cultural de nuestras islas. Junto a ellos, las Escuelas Municipales de Música en Canarias desempeñan también un papel fundamental, sembrando desde edades tempranas el amor por la música, la disciplina y la sensibilidad artística en cientos de niños y jóvenes.
Estamos, sin duda, ante una generación de futuros maestros musicales, nacidos y formados en Canarias, que asegurarán que la llama del arte siga viva en nuestro archipiélago. La música ha sido siempre parte esencial de nuestra identidad cultural y, gracias a este relevo que se gesta en nuestras aulas y auditorios, se garantiza su continuidad, su evolución y su permanente inspiración para las generaciones venideras.
No es casualidad que la filosofía de Nicolás Roerich —»Donde hay paz hay cultura; donde hay cultura hay paz»— encuentre en estos espacios musicales su más plena manifestación. En efecto, allí donde el arte florece, el ambiente se llena de serenidad, de respeto y de humanidad. Y esa paz que se respira en un entorno cultural no sólo enriquece a quienes participan de él, sino que se irradia como una fuerza silenciosa y poderosa hacia la sociedad entera.
Ojalá esta semilla cultural siga germinando, contagiando a más personas con su luz y su energía transformadora. Porque una sociedad que cultiva la música, el arte y la cultura, es una sociedad que camina hacia horizontes más justos, más solidarios y más profundamente humanos.
Apostar por la música en Canarias es, en definitiva, apostar por un futuro mejor para nuestra tierra.
Una tarde para el recuerdo: arte, humor y gente maravillosa
Ayer viví una de esas tardes que se quedan grabadas en el corazón. Todo comenzó con la inauguración de la exposición “Sin pasión no hay vida” en la Galería de Arte de la sede institucional de la ULPGC, un homenaje precioso al escultor canario Martín Chirino en el centenario de su nacimiento.
La muestra, comisariada por Jesús M. Castaño, nos invita a adentrarnos en el proceso creativo y vital de Chirino, quien siempre se definió como un «herrero» más que como un escultor. A través de obras, fotografías, bocetos y dos documentales, recorremos su trayectoria desde sus inicios en Madrid hasta sus talleres en Nueva York y en Morata de Tajuña. Entre las piezas más impactantes están “Momentos II” y “Momentos III. Reflexión sobre el Guernica”, de hierro forjado, donde se aprecia su admiración por el trabajo de Picasso y su compromiso con el arte como forma de testimonio y transformación. La obra “Alfaguara” también llama la atención: una forma cónica de hierro que evoca la fuerza libre e impredecible del agua. Fue un verdadero placer perderme entre tanto talento, acompañada de personas que suman, que inspiran y que vibran con la misma pasión por la cultura.
La tarde siguió en el Paraninfo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria con la celebración del 30º Aniversario de SER Las Palmas. Qué maravilla haber podido asistir a este evento justo el día que se celebraba aquí, en nuestra ciudad, antes de que hoy continúen en Tenerife. ¡Qué suerte tuvimos!
El show fue una auténtica explosión de humor, ingenio y cercanía. Los tres locutores que vinieron desde Madrid —Pere Aznar, Laura Márquez y Raúl Pérez— derrocharon elocuencia y simpatía en cada intervención. Antes de entrar al auditorio, tuvimos incluso la oportunidad de intercambiar algunas palabras con ellos: sencillos, amables y tan auténticos como luego los vimos sobre el escenario. Me sorprendió lo increíblemente divertidos que fueron, su habilidad para arrancarnos carcajadas y hacernos sentir parte de una gran familia de oyentes.
Fue una tarde completa: arte para el alma, humor para el corazón y la compañía de gente maravillosa que suma alegría a la vida.
Días como este son un regalo que hay que atesorar.
Entre trazos infinitos y futuros posibles: una tarde en La Regenta Por Everoimage
Ayer viví una experiencia que me dejó huella. Una de esas tardes donde el arte y el pensamiento se entrelazan y te transforman por dentro. Fue en el Centro de Arte La Regenta, ese espacio cultural en Las Palmas que nunca deja de sorprenderme.
Todo comenzó con la exposición “Presente infinito” de Fabiola Ubani. Una instalación inmersiva que me envolvió desde que crucé la puerta. El cuerpo, la tinta, la sombra… todo hablaba, sin decir una palabra. El gesto como lenguaje, la memoria como materia prima. Cada rincón de la sala me pedía que respirara más despacio, que me detuviera, que habitara el ahora. Sentí que el arte me acogía como un espejo silencioso. Y como trabajadora social, acostumbrada a los ritmos vertiginosos de lo urgente, esa pausa fue casi terapéutica. Me recordó que el cuidado también es presencia. Que a veces resistir es simplemente quedarse.
Después de la exposición, asistí a la inauguración del ciclo “Mundos (im)posibles”, con una conferencia a cargo del profesor Francisco Lara, filósofo y docente en la Universidad de Granada. Su intervención giró en torno a la inteligencia artificial, la biotecnología y el destino incierto de nuestra especie.
Lara habló con contundencia: según él —y muchos pensadores contemporáneos— la humanidad tal como la conocemos está en vías de extinción. Frente a esta realidad, los avances tecnológicos se presentan como una vía de “evolución dirigida”: medicación para adaptarnos, intervenciones genéticas, cuerpos modificados para sobrevivir en un mundo que hemos transformado más rápido de lo que podemos asimilar.
Me impactó especialmente cuando mencionó Socrai, una inteligencia artificial diseñada no para resolvernos la vida, sino para hacernos pensar. Una IA que, en lugar de respuestas masticadas, devuelva el valor de la duda, del cuestionamiento, del pensamiento crítico. Qué necesaria sería una herramienta así, en estos tiempos donde lo inmediato y lo fácil parecen haber reemplazado al verdadero conocimiento.
Salí de la charla con una mezcla de claridad y vértigo. Y ahí, en plena calle, me golpeó la realidad: frente a una entidad bancaria, varias personas dormían sobre cartones, cubiertas con mantas. A escasos metros, una cafetería elegante en los bajos del hotel Livvo desprendía olor a café caliente y confort. Ese contraste, tan brutal como cotidiano, me encogió el alma. Pensé en todo lo que acababa de escuchar: en la extinción de la especie, en el futuro tecno-dirigido, en las IA que reflexionan por nosotros… y en ese presente que a veces decidimos no ver.
Porque sí, podemos hablar del mañana, pero hay un hoy que sigue exigiendo mirada, escucha, compromiso. Y en ese punto, mi rol como trabajadora social se impone con fuerza. No como carga, sino como brújula. La ética del cuidado, del vínculo, del otro. La ética de lo real.
Ayer, entre trazos de tinta que no se borran y palabras que aún resuenan, comprendí algo simple pero profundo: el presente también es infinito si sabemos detenernos. Y el futuro solo tendrá sentido si lo habitamos con conciencia.
Beltane es una de las festividades más antiguas y mágicas del calendario celta. Se celebra en la noche del 30 de abril al 1 de mayo, marcando el inicio de la temporada luminosa, el esplendor de la primavera y el umbral hacia el verano. Su nombre proviene de las palabras bel (brillante, resplandeciente) y tene (fuego), lo que nos habla del «fuego luminoso», símbolo de purificación, pasión y renacimiento.
El sentido profundo de Beltane
Beltane es más que una fecha: es una energía que se siente en la piel y en el alma. Es ese momento en que la Tierra late con fuerza bajo nuestros pies, cuando todo florece sin reservas y nos invita a hacer lo mismo. La fertilidad, el amor, la creatividad y la unión de los opuestos —masculino y femenino, luz y sombra, materia y espíritu— se entrelazan como en una danza sagrada.
Durante este tiempo, sentimos un impulso interno de florecer, de abrirnos a la vida, de confiar en nuestros sentidos y conectar con la sensualidad, la naturaleza y los deseos más auténticos. Beltane nos llama a celebrar la alegría de estar vivos, a dejar atrás la rigidez del invierno emocional y a encender nuestras pasiones, aquellas que nos hacen vibrar.
¿Cómo sentimos este tiempo en nuestro ser?
Es probable que en estos días notes más energía, más apertura emocional, incluso un deseo de conexión más profundo con los demás o con la naturaleza. Tal vez sueñes con amor, o te sorprendas creando, imaginando, deseando con intensidad. Tu cuerpo lo sabe: es tiempo de renovación, de moverse, de florecer por dentro.
¿Cómo celebrar Beltane?
No necesitas grandes rituales. Lo más importante es honrar la vida. Aquí te dejo algunas ideas sencillas y poderosas:
Enciende una vela o una pequeña fogata al atardecer del 30 de abril. Medita en ella, agradece lo vivido y pide claridad y pasión para lo que viene.
Haz una ofrenda a la Tierra: flores, frutas, agua o lo que tu corazón te inspire. Deja algo bello en un lugar natural como símbolo de gratitud.
Decora tu altar o tu espacio con flores frescas, colores rojos, naranjas y verdes, símbolos del fuego, la fertilidad y la vida.
Baila, canta, celebra el cuerpo y el deseo. El gozo es sagrado.
Escribe tus intenciones para los próximos meses: ¿Qué quieres que florezca en tu vida? ¿Qué estás lista para amar o crear?
Conecta con el amor: puede ser romántico, amistoso o el amor hacia ti misma o la naturaleza. Beltane es la fiesta del corazón ardiente.
Beltane nos recuerda que somos parte de la Tierra, que nuestro cuerpo es sagrado y que la vida es un ciclo que merece ser celebrado en cada etapa. No temas encender tu fuego. Deja que el alma florezca.
Recuerda que entramosnen una época de fertilidad y tendente a la procreación.
El tercer mes del año nos adentra en un cambio sutil pero poderoso: la llegada de la primavera. Es un momento de transición, en el que la naturaleza nos da una lección valiosa sobre el ciclo de la vida. Todo lo que parecía dormido empieza a despertar, recordándonos que después de cada invierno, siempre llega la oportunidad de florecer.
Marzo es un mes de movimiento, de nuevas energías y de luz renovada. Así como los árboles se visten de verde y las flores emergen con sus colores vibrantes, nosotros también podemos aprovechar este tiempo para desprendernos de lo que nos limita y abrirnos a nuevas posibilidades.
La primavera nos invita a:
🌿 Soltar lo viejo: Como los árboles dejan atrás sus hojas secas, podemos dejar ir pensamientos, hábitos o situaciones que ya no nos aportan. 🌸 Sembrar nuevas intenciones: Es momento de plantar sueños, proyectos y cambios que nos acerquen a lo que realmente queremos. ☀️ Conectar con la luz: No solo la luz del sol que alarga los días, sino la luz interior que nos impulsa a vivir con más plenitud y autenticidad. 🐦 Escuchar el despertar de la vida: La naturaleza se llena de sonidos y movimiento. Es un buen momento para detenernos, respirar y sincronizarnos con su ritmo.
Así como la primavera transforma el paisaje, ¿qué aspectos de tu vida están listos para florecer? ¿Qué quieres nutrir en esta nueva etapa? 🌞✨