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El lugar de mi recreo

EXPRIMIR UN DÍA.

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Cuando libro trato de aprovechar los días al máximo.  En éste post les voy a contar cómo intento hacer en uno de mis días libres, empatando una cosa tras otra. Basándonos en la filosofía de que el tiempo es oro, y la vida son tres días y ya hemos agotado uno.
Salgo por la mañana de casa y como cada semana intento ir a visitar al abuelo que vive en una residencia de la 3° edad.  Al entrar en la residencia ese día nos facilitaron un cuestionario encuesta, para valorar el trabajo realizado con los residentes. Cuando leo el documento veo que es una encuesta elaborada por el departamento de Trabajo Social del centro. Fue en ese momento cuando tuve un pequeño flasback, recordé en ese  instante el porqué estudié esa profesión y las ganas y la motivación que tenía durante la etapa de estudiante. Lástima que aun no he ejercido como tal. Aunque no descarto la posibilidad…
El abuelo toda la vida fue un rebelde sin causa.  De hecho en el geriátrico así nos lo describen,  el «anárquico». Gran persona.  Ahí vamos a darle un abrazo y sacarle una sonrisa.  Además  es  interesante conocer sus vivencias,  y las de los abuelos en general.  ¿Por qué?  Son una fuente de historia viva sin parangón. Su sabiduría sobre los tiempos pasados de nuestra tierra,  una vez sucumben se va con ellos a la tierra.  Y ya de ahí no la vamos a poder conocer.  Son una fuente de historia viva en primera persona de un valor incalculable.  Pero es obvio que a la mayoría nos pasa desapercibido.  Es por ello que llevo tiempo pensando en elaborar un apartado dedicado a algunos de los abuelos que más me han llamado la atención de la residencia. Compañeros de tertulia,  café y cigarrillos de mi abuelo «el anárquico». Hombre de mar, siempre que podía se pasaba el día en la playa, aficionado a la «Vela Latina», regentó durante años una estanco bazar en la «Plaza Manuel Becerra» en el barrio de la «Isleta». «El Casón» como lo llamaban los amigos del barrio en el que nacimos,  ve pasar las horas entre las paredes de ésta residencia,  sin el  más mínimo gesto de reclamo y reproche. Simplemente vive, pasa la vida esperando a que la salud dictamine su estancia física entre nosotros.  De él valoro el saber estar y ser comedido en sus actos, pocas veces le he oído un taco.  Enemigo de lo soez, y de lo vulgar. Amigo de sus amigos,  gran jugador de dominó,  y siempre le gustó comer bien.  Recuerdo verlo preparar su cena todas las noches,  sobre el pollo de la cocina. Sacaba de la nevera lo que se iba a comer un rato antes para que perdiera frío.  Y tomarlo a temperatura ambiente.  Todos los años en verano nos llevaba a mis hermanos y a mi a la playa.  Me regaló mi primer kit de snorkel. Unas gafas y un tubo, y así nos hizo amar la pasión por el buceo. Nos decía el primer día de playa al comienzo de las vacaciones que era bueno dejarnos el salitre en el cuerpo.  Así lo hacía!  Y  conozco que aún lo hago.  Por eso y muchas cosas más el abuelo se merece  que estemos a su lado.
Tras la visita al abuelo,  intento ver a mis sobrinos,  así que toca pasar por casa de mis padres donde suelen estar a la hora de almorzar.  Esta vez coincidí con mis dos sobrinos.  Los artistas de la casa. Cada uno de ellos abarcaría un post por lo elocuentes y maravillosos que son.

Llegó la tarde y decido acudir a una reunión convocada para hacer una visita guiada en el «Confital» un paraíso en plena ciudad con un encanto especial.  La caminata,explicación sobre aspectos arqueológicos de la zona en cuestión fue muy interesante y amena. Al final nos reunimos unas 150 personas.  La tarde fue divertida.

«El Nacimiento de Frida» by Arima García Santana 1980.

No obstante ya había quedado en ir a un taller de sevillanas que se celebraría ese mismo día horas mas tarde en un centro comercial cercano. Pues ni corta ni perezosa, minutos antes de terminar el paseo y con las playeras llenas de tierra del pateo me marcho a toda mecha a cumplir con la cita de baile.  Las sevillanas y el flamenco,  una actividad ineludible siempre que puedo acudir voy, así que allá vamos.
Cual no fue mi sorpresa cuando llegamos al lugar del taller de baile,  que justo a pocos metros dentro del mismo centro comercial se inauguraba una exposición de pintura muy hermosa.  Nosotros hechos unos «zorros» tras haber estado en el «Confital» de pronto nos vemos mezclados entre una multitud de gente «peripuesta» tomando cava y admirando una exposición que logró captar nuestra atención. Pero obvio y a quien no? La exposición se titulaba «LAS DOS FRIDAS» 1939. Que maravilla… Una galería dedicada a «Frida Kaloh» con representantes de 13 Naciones y 5 continentes.  Pues sí,  allí nos metimos con las playeras llenas de tierra y la bolsa con la indumentaria para la clase de sevillanas.  El catering de la exposición nos ahorró el dinero del bocata que pensábamos tomarnos antes de entrar a bailar.  Y allí estuvimos hasta que comenzó la clase justo en un local cercano.taller sevillanas

La clase de sevillanas fue muy entrañable. Impartida por una de las compañeras del «Estudio Flamenco Amparo Navarro» al que acudimos el año pasado.  Me alegré mucho de ver a Ingrid, que además de bailar muy bien,  es una gran persona.  Dos horas de técnica para explicar a un grupo reducido de alumnos la primera de los cuatro pasos de sevillanas.  Con las piernas echando humo y el corazón rebozando de alegría de tantas emociones vividas ese día.  Me acosté con una sonrisa de lado a lado.  En fin,  tanto que hacer y tan poco tiempo.

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Autor: everoimage

"Caminante no hay camino, se hace camino al andar" Antonio Machado

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